March 27, 2017
You can use WP menu builder to build menus

Azúcar y Ciudad: Por: Javier Hinojosa

Nov 24, 2015

 

descarga

 

 

 

 

 

 

 

“Tengo altos niveles de azúcar en la sangre, pero la diabetes tipo 2 no me va a matar. Sólo tengo que comer bien, hacer ejercicio y perder peso. Se que haciéndolo voy a estar bien por el resto de mi vida”

 

 

                                                                                 Tom Hanks, actor norteamericano.                               

                           

El pasado 14 de Noviembre se celebró un evento que, como tantos, pasó desapercibido para la mayoría de nosotros: el Día Mundial de la Diabetes, instaurado desde 1991 por la Federación Internacional  de la Diabetes con el objeto de “ dirigir la atención del público hacia las causas, síntomas, complicaciones y tratamiento de esta grave afección, que se encuentra en constante aumento en todo el mundo”.

El  Observatorio Mexicano de Enfermedades no Transmisibles (OMENT) nos apunta que desde el 2013 la diabetes mellitus es la primera causa de muerte en nuestro país y que México ocupa el primer lugar a nivel mundial en incidencia de diabetes mellitus tipo 2 en personas de 20 a 79 años, por otra parte la OCDE nos dice que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en prevalencia de la obesidad. Aquí en Guanajuato el 30% de la población tiene sobrepeso y 23% obesidad, es decir, 2.9 millones de guanajuatenses presentan alguna de estas condiciones y la cantidad de muertes por diabetes por cada 100 mil habitantes en el estado se ha incrementado de 47 a 84 entre 1998 y 2013, bastante por encima de la media nacional(1).

La presencia de este mal se asocia principalmente con el sedentarismo, el sobrepeso y los malos hábitos alimenticios. Existen dos tipos de diabetes: la del tipo 1 que se presenta cuando el páncreas no genera insulina y la del tipo 2 cuando la insulina que se produce no se usa de manera eficiente. La insulina es la responsable de que el azúcar de los alimentos sea absorbida por las células del organismo para dotarlo de energía y ponerlo en movimiento, si esto no sucede, con el paso del tiempo la glucosa se queda circulando en la sangre y va dañando los tejidos, provocando en los pacientes desde edades tempranas incapacidades diversas para trabajar, pérdida de la dentadura, mutilaciones, ceguera y altísimos costos en medicamentos y atención médica.

Se nos olvida que hemos heredado un organismo que durante millón y medio de años se ha dedicado a gastar cotidianamente una formidable cantidad de energía en actividades físicas para sobrevivir y buscar sustento, aún cuando el hombre se tornó sedentario hace 10 mil años, su actividad física seguía siendo intensa: caminar, correr, cazar, sembrar, nadar, escalar, remar, cosechar, cortar madera, construir, pastorear, pelear, todo era a mano y a pié y requería de esa energía generada por el proceso mencionado, adicionalmente, durante todos estos años el hombre estuvo consumiendo alimentos naturales poco procesados. Es en los últimos 100 años que empezó el desorden, en tan sólo este minuto de la eternidad y en nombre de la comodidad y una malentendida modernidad, pasamos de ser sedentarios activos a sedentarios exageradamente pasivos, y en el mismo breve lapso hemos hecho a un lado los buenos hábitos de nuestros ancestros para convertirnos en consumidores compulsivos de alimentos altamente procesados, movidos por publicidad, sabor y conveniencia más que por sus cualidades nutritivas; mientras tanto, nuestra genética heredada sigue funcionando igual y produciendo las mismas cantidades de glucosa que producían nuestros antepasados sin aprovecharla como ellos lo hacían.

En cuestión de indicadores que favorecen la diabetes, Guanajuato se cuece aparte con cifras alarmantes: Último lugar nacional en activación física, tercer lugar en consumo de alimentos con alto contenido calórico, séptimo lugar entre los estados con menor lactancia materna, sólo el 14% de nuestras escuelas cuentan con bebederos y solo el 42% con instalaciones deportivas en uso.(1)

Toda esta estadística ominosa debiera ser suficiente para reflexionar y cambiar los malos hábitos que nos exponen por igual a ricos y pobres junto con nuestros hijos a los riesgos de padecer esta terrible enfermedad. Existen desde luego muchas líneas de acción, la Secretaría de Salud ha lanzado una magnífica y original campaña con 3 recomendaciones claras y directas dirigidas a cada uno de nosotros: Chécate, Mídete, Muévete. Adicional y paralelamente habría que cambiar la forma como estamos construyendo nuestro entorno y destinar una proporción mayor de los fondos federales de movilidad urbana hacia la movilidad no motorizada (peatonal y en bicicleta). Resulta absurdo ir al gimnasio a rentar una caminadora mientras nos movemos de un lado a otro sentados en un automóvil. Nuestro organismo está diseñado para caminar, no así nuestras ciudades, ya que la forma en que las construimos condiciona en buena medida nuestros hábitos y nuestra salud, se ha visto que en donde se abren espacios amplios donde caminar o andar en bicicleta con seguridad, de inmediato son utilizados y agradecidos.

No podemos seguir siendo ciegos y sordos a estas señales que nos dicen con elocuencia lo mal que se están haciendo las cosas, está en nuestras manos cambiar el rumbo, transformando y construyendo nuestras ciudades en lugares amables y humanos que nos brinden la oportunidad de regresar a nuestros orígenes para que hagamos del movernos una actividad cotidiana y rutinaria que nos mantenga sanos y en forma, reduciendo de paso la contaminación y el estrés, fuente de otras enfermedades igualmente siniestras.

 

Javier Hinojosa

[email protected]

www.javierhinojosa.mx

 

(1)Boletín Iplaneg, Día Mundial de la Diabetes: http://seieg.iplaneg.net/seieg/doc/Boletin_DIABETES_2015_11_23_1448296727.pdf

 

 

 

Read More

La Opinión en Asi Sucede ¿De quién es la calle? , Por: Javier Hinojosa

Nov 3, 2015

 “La mente es como un paracaídas… No sirve si no se abre…”

                              

Anónimo 

Tomemos por un momento una calle cualquiera de un municipio cualquiera de nuestro querido Guanajuato y veamos como se distribuyen los 900 m2  que ocupa el espacio entre los 9 metros promedio que tienen de ancho de pared a pared y los 100 metros de largo también promedio que tienen la mayoría de ellas. Por definición este espacio debería ser público, es decir de todos. La realidad nos demuestra que este espacio esta muy lejos de ser de todos, veamos cuanto le toca a cada quien:

–       Empecemos por los los peatones que son los más y quienes debieran disponer del mayor espacio para poder caminar y trasladarse cómodamente, pues bien, a estos les tocan 80 espléndidos centímetros de banqueta de cada lado (sin descontar postes, escalones, árboles y otros obstáculos) por lo que haciendo la cuenta les están tocando 160 m2 (1.6 m x 100 m) de los 900 m2, apenas un 18% del total del espacio de la vialidad.

–       Sigamos con los autos estacionados, un auto requiere en promedio 12.5  m2 para estacionarse ( 2.5 m x 5 m) por lo que habría espacio para unos 20 automóviles que ocuparían 250  m2, un generoso 28% de la vialidad, una y media veces más que el espacio dedicado a los miles de peatones que batallan para transitar por las angostas banquetas.

–       Los 490  m2 restantes, el 54% de la vialidad pública son para su majestad el auto en circulación, los escasos camiones de transporte público y ahora los cientos de motociclistas que pululan temerariamente entre  los autos en movimiento.

Aparte del minúsculo y accidentado 18% otorgado a los peatones hay que considerar que personas con discapacidad en sillas de ruedas, ancianos, señoras con carriola y, desde luego ciclistas, no son tomados siquiera en cuenta por nuestros alcaldes y planeadores urbanos en la distribución de este espacio vital.

En resumen la clásica regla del  80/20, 80% del espacio para el 20% de la población, lo que nos muestra como de manera constante y metódica las autoridades de todas nuestras ciudades han venido, desde mediados del siglo pasado, distribuyendo el espacio público por excelencia que son las calles, de una manera  completamente injusta e inequitativa, privilegiando a la minoría motorizada y al desdeñable otorgamiento de cocheras gratuitas a costa de todos los demás. Pesa más en el ánimo de los funcionarios el temor a la irritación de 20 automovilistas que se han apropiado del 30 % de este importante espacio público como cochera privada, que la posibilidad de resarcir esta inequidad cediendo este valiosísimo espacio en forma de una banqueta más amplia y una ciclovía a los miles de peatones que transitan penosamente día a día por la misérrima y accidentada superficie que les han concedido y a los cientos de ciclistas que circulan de manera peligrosa y desventajosa como obstáculos impertinentes al flujo de vehículos motorizados.

Gracias a esta triste desigualdad, en las calles de nuestras ciudades se escriben diariamente dramáticas historias que van desde tropezones, inconveniencias, caídas, sustos y percances, hasta mortales accidentes de peatones y ciclistas que terminan sus vidas atropellados en el asfalto como daños colaterales menores e inevitables producto de un malentendido progreso y modernidad en nuestras ciudades.

La solución a esta perversa situación está al alcance de los bolsillos y las posibilidades de los alcaldes recién electos junto con sus ayuntamientos y directores, solo se requiere mente abierta y un poco de voluntad y determinación para acondicionar los baldíos de las ciudades  con tepetate y gravilla marcando cajones con raya de cal a fin de liquidar las cocheras gratuitas que nunca debieron de haberse instalado sobre la calle y regresarle estos espacios en forma de banquetas amplias y ciclovías delimitadas con boyas a quienes lo merecen en primer lugar: los miles de pacíficos, nobles y sufridos ciudadanos que padecen cotidianamente las consecuencias de la deplorable e inequitativa planeación urbana tan característica de nuestras ciudades.

Cada viaje que se hace a pié, en bicicleta o en transporte público es un auto menos en circulación. En la medida en la que las autoridades favorezcan estas alternativas a la movilidad, estarán por una parte haciendo más fluido el tráfico con modestas inversiones y por otra evitando las costosas intervenciones asociadas a la movilidad en automóvil. Conductores y autoridades debiéramos proteger, cuidar y ver con simpatía a peatones y ciclistas ya que son aliados que propician la fluidez vehicular y no estorbos a nuestro paso.

La nutrida y emotiva participación de jóvenes ciclistas en el reciente Congreso Nacional de Ciclismo Urbano en la ciudad de León muestra una voluntad ciudadana por cambiar este estado de cosas, por alzar la voz por encima de la minoría influyente que se mueve en automóvil y de la obstinada complacencia de los funcionarios que toman las decisiones a favor de los menos que hacen más ruido y están más cerca, al margen de las verdaderas necesidades de distribución del espacio público, olvidándose por completo de que la calle es de todos y para todos.

 

Javier Hinojosa

[email protected]

www.javierhinojosa.mx

 

Read More

La opinión en Así Sucede, La importancia de escribir bien el domicilio, Por: Javier Hinojosa

Oct 27, 2015

                                                                                     

Información que no se digitaliza unifica y homologa es información estéril

    Sentido común.

 

Según el último censo, nacen en México un promedio de 5,800 bebés cada día, para cada uno de ellos se capturan en forma digital en las oficinas del Registro Civil de todos los municipios del país información relevante, como la fecha, los nombres de los recién nacidos y los de sus padres, sexo, ocupación, si es producto de matrimonio o es madre soltera así como el lugar de nacimiento y desde luego el domicilio.

Esta es una actividad rutinaria que podría ser fuente primaria de información estadística general a compartir a todas las dependencias gubernamentales para que con la magia de Google y sus plataformas compartidas se pueda referenciar en mapas que contienen multitud de capas con datos como coordenadas, predios, metros construidos, valor catastral, tomas domiciliarias, nivel socioeconómico, muertes, robos, enfermedades, número de personas por vivienda, grado académico, etc. con todas las ventajas que esto implica y respetando desde luego la respectiva confidencialidad y protección de los datos personales.

Sin embargo, hay un pequeño detalle que hace que muchos de estos registros administrativos capturados diariamente se pierdan y no se puedan integrar a esta gran plataforma: Por ejemplo si un funcionario de algún municipio o dependencia escribe Bulevar Miguel Hidalgo 350 Int. 3, Morelos, mientras otro escribe Blvd. Hidalgo No. 350-3, Colonia Morelos Código Postal 36450 Gto. y otro le pone Miguel Hidalgo 350 interior 3 C.P. 36450 o Hidalgo 350 a secas el sistema no lo podrá integrar ya que habrá información diferente para ciertos campos mientras que otros permanecerán vacíos, quedando la información archivada inútil y aisladamente en las computadoras de la oficina en cuestión.

¿Quién de ustedes estimados lectores, no ha tenido que ir al registro civil a corregir un nombre de un acta de nacimiento y recorrer un viacrucis burocrático para tratar de enmendarlo?

A esto habría que agregar los casos en los que los administradores públicos subcontratan a empresas privadas para la explotación y manejo de las bases de datos perdiendo los primeros el control de las mismas y casándose de por vida con estas empresas.

Para remediar esto se aprobó desde el 2010 a nivel federal la Norma Técnica sobre Domicilios Geográficos,  “a efecto de contribuir con registros de Domicilios Geográficos homogéneos para su integración al Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica, y suministrar información de calidad, pertinente, veraz y oportuna a la sociedad y el Estado, a efecto de coadyuvar al desarrollo nacional”(1).

 En otras palabras, una norma que pretende homologar toda la información geográfica de los domicilios de viviendas y establecimientos, a fin de que los registros administrativos de la administración pública puedan ser comparables.

En este sentido, si la captura de los datos de un albañil que registra a un tercer hijo se hiciera correctamente desde la primera vez y la información se compartiera con Desarrollo Social, Salud y Educación, en automático podrían canalizarse programas de apoyo de dichas dependencias a esa familia. Adicionalmente, otros programas y otras importantes conclusiones podrían derivarse si los registros que provienen de la policía, del hospital o de las escuelas son correctamente capturados y debidamente compartidos.

Aunque esta norma ya lleva 5 años y a un funcionario con mediana preparación le tomaría tan solo unas cuantas horas capacitarse en su aplicación(1), es fecha que son solo unos cuantos los municipios y dependencias que están haciendo la tarea correctamente.

Adicionalmente, la mayoría de las dependencias en el estado cuentan con su propio departamento de información, misma que no siempre está homologada y compartida de manera abierta con las demás dependencias o con el mismo Iplaneg que es el responsable del manejo de la información a nivel estatal, esto desde luego genera redundancias innecesarias e incrementos en los costos del gasto corriente de la entidad.

Algunos estados de la república como Colima y Aguascalientes ya han aplicado la norma y  tienen todo el registro civil con información homologada. Incluso estos y otros estados ya han implementado modernos kioskos automatizados para la expedición de actas de nacimiento y otros documentos. Desafortunadamente Guanajuato no está en la lista de los más aplicados.

Vivimos tiempos de sobreabundancia de información, y aunque la tecnología nos pone a la mano poderosas computadoras y novedosos y sorprendentes programas, no existe un análisis puntual, frio, imparcial, expresado de manera clara y simplificada que nos permita a los ciudadanos calificar el desempeño de nuestros gobernantes y  al gobierno afinar la toma de decisiones en la orientación de los presupuestos. No solo para para mostrar una gestión más optimista que la que se vive en las calles, o justificar decisiones tomadas al margen de dicho análisis.

Si queremos que Guanajuato sea un estado de vanguardia es importante, por una parte trabajar de la mano con la Secretaría de la Función Pública estatal y el Iplaneg quienes serían las instancias deseables encargadas de apoyar la implementación y verificación de la aplicación de esta norma en municipios y dependencias y por otra, sumar a todos estos para que homologuen y compartan su información y la integren al Iplaneg quien conforme al Artículo 40 de la ley de Planeación del estado queda a cargo del Sistema Estatal de Información Estadística y Geográfica.

Si logramos suministrar a la sociedad y al estado información de calidad, integral, pertinente, veraz y oportuna y somos capaces de analizarla y derivar de ella  indicadores que nos permitan afinar el diagnóstico y mejorar la puntería para la definición de las Políticas Públicas y la asignación de los dineros, estaremos en camino de construir un Guanajuato más próspero y desarrollado.

Read More