January 17, 2017
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La Opinión en Así Sucede, Democracias en crisis, Por:Javier Hinojosa

Oct 11, 2016

La transparencia no está para restaurar la confianza en las instituciones, la transparencia es la manipulación política de la desconfianza”

Iván Krastev. Científico político

Los fines de semana, entrada la mañana, en pijama y pantuflas ya sin la presión del trabajo, suelo sentarme ante la computadora y ver algunas pláticas TED que tengo como pendientes o me pongo a explorar buscando aquellos temas que puedan resultarme atractivos, siempre encuentro agradables sorpresas, personas excepcionales que en 20 minutos dejan un mensaje profundo que enriquece y motiva. Confieso que en el fondo sueño con ser protagonista algún día y grabar algún mensaje propio que quede como legado para las generaciones por venir. Esta vez fue el búlgaro Iván Krastev quien me movió el tapete cuestionando, por no decir demoliendo lo poco que quedaba de mi fe en las bondades de la democracia.

 
Comienza relatando la apertura de la bella novela de José Saramago titulada “Ensayo sobre la lucidez”: Érase un día de elecciones en un pequeño país, una mañana con lluvias torrenciales que se extienden hasta entrada la tarde, razón por la cual ningún elector ha acudido a las casillas a votar, a las 4 de la tarde la lluvia cede, sale el sol y la gente se vuelca en las casillas, por la noche una vez completado el conteo de los votos el primer ministro anuncia que el 83% de electorado ha depositado su boleta en blanco, gobierno y oposición se quedan paralizados, sin saber que hacer, en condiciones normales ellos saben como tratar a los que protestan, saben a quien arrestar, con quien negociar, pero la experiencia y el manual no dicen que hacer en casos de boletas en blanco en ese porcentaje, básicamente la gente salió a decirle a quien quisiera oír que no hay partido ni candidato por el que valga la pena votar.

 
Si bien es ficción, Saramago está muy cerca de describir la realidad, exhibiendo el problema que tienen las democracias hoy en día en todo el mundo. Por un lado nadie cuestiona que la democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno, es el único juego que sobrevive, el problema es que mucha gente empieza a pensar que es un juego que no vale la pena jugar.

 
Recordamos como hasta los 70’s la propagación de las democracias siempre iba acompañada por la disminución de las desigualdades, pero, de ahí en adelante la tendencia ha sido a la inversa: mientras más proliferan, más se agudizan, hasta llegar a las escandalosas desigualdades de nuestros días.
En 1989 cayó el muro de Berlín, evento que nadie se atrevería a criticar, pero que muchos te podrían decir: “Mira, fue en efecto el fin de la guerra fría que rompió el contrato social entre las elites y los pueblos de la Europa Occidental”, pero cuando la Unión Soviética estaba allí, los ricos y los poderosos necesitaban de la gente, porque le temían. Ahora las elites, han sido liberadas. Se mueven a sus anchas. No los puedes presionar. Y esto es básicamente porque ya no temen al pueblo. Como resultado, tenemos esta extraña situación en la que las elites quedaron fuera del control de los electores. Así que no es accidental que los votantes ya no están interesados en votar.

 
Irónicamente, los desempleados y los marginados que son quienes más podrían beneficiarse del voto, son quienes menos interés tienen en acudir a las urnas. Empezamos a darnos cuenta que podemos cambiar los gobiernos pero no las políticas y cada vez es menos lo que podemos hacer al respecto.
Lo que los asesores políticos han aprendido de los psicólogos (y lo han aplicado al pie de la letra como aquí en nuestro país) es que sus candidatos no necesitan hablar de ideas y programas, lo de ahora es manejar las emociones del electorado, el contenido ya no importa, los que cuentan son los medios de comunicación.

 
Hasta aquí el resumen de lo que le entendí a Krastev, desde el inicio de su pesimista plática anuncia que más que respuestas va a presentar interrogantes al tema, la verdad es que no hay respuestas fáciles a este complejo tema, lo que sí me doy cuenta es que la democracia como la practicamos no está respondiendo a las expectativas y necesidades de la ciudadanía y que si algún cambio se va a realizar tendrá que venir de nosotros, los partidos políticos tendrán que salir de su cómoda pero frágil y peligrosa posición, proponer ciudadanos capaces y honorables, y reinventarse en formas que les permitan recuperar la credibilidad y la confianza del electorado para responder verdaderamente a los tiempos que estamos viviendo.

 

Javier Hinojosa
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La Opinión en Así Sucede, ¡Ya nos toca!, Por: Javier Hinojosa

Sep 12, 2016

“La filosofía de Linux es ‘Hazlo tu mismo’.”

Linus Tornvald

 

Hace unos 15 años me di cuenta que era posible armar una computadora con piezas baratas que se consiguen en las tiendas de electrónica y cargarle, en lugar de Windows que tienes que pagar por él, un sistema operativo llamado Linux que tenía la particularidad de ser universal y gratuito, adicionalmente existía una suite de oficina llamada Open Office que también era gratuita y hacía exactamente lo mismo que el Office de Microsoft. Me parecía absurdo que el gobierno pagara cientos o miles de millones de pesos en licencias de Windows y Office, condicionando a todos los mexicanos a utilizar y pagar de por vida por las herramientas de Microsoft y sus frecuentes actualizaciones.

 

Hicimos algunos experimentos relativamente exitosos con computadoras viejas de baja capacidad conectadas a una computadora nueva de más poder que funcionaba como servidor de los cacharros, sin embargo, la falta de estandarización y el mal estado de las computadoras usadas generó dificultades adicionales y el proyecto se quedó en el olvido.

 

Me convertí en un solitario e impotente defensor de este esquema y luché contra viento y marea para mostrar a las autoridades educativas las ventajas económicas y la independencia tecnológica que se lograrían de este modo, en una ocasión me paré en las oficinas de CONAFE en la Ciudad de México y como ciudadano me inconformé durante el desahogo de una licitación multimillonaria, todo fue inútil, el gobierno gastó miles de millones de pesos en la compra de computadoras, programas y pizarrones electrónicos, mismos que, entre la burocracia paralizante que hacía ineficiente o imposible su mantenimiento y el analfabetismo computacional de muchos de los maestros se hicieron obsoletos, convirtiendo rápidamente a la mayoría de estos equipos en basura electrónica con un impacto casi nulo en la educación de los niños y los jóvenes mexicanos.

 

En el 2011 un grupo de jóvenes británicos en la Universidad de Cambridge desarrolló una pequeña y económica tarjeta electrónica que contenía todas las funciones de una computadora, la llamaron Raspberry Pi (Frambuesa Pi) y, ha sido tal la demanda de esta tarjetita que, en los últimos 4 años han vendido más de 10 millones de ellas en todo el mundo. Esta pequeña pero poderosa tarjeta te permite navegar por Internet conectándote a un aparato de TV y usarlo como monitor, conectarlo a una pantalla táctil y construir una rústica pero efectiva Tableta, crear consolas de juegos y aplicaciones que tienen como límite tu imaginación.

 

Hace dos semanas el INAEBA nos cambió las desvencijadas computadoras que teníamos en el Centro Comunitario Nueva Esperanza en Purísima del rincón para renovarlas y formar ahí una Plaza Comunitaria. Cual sería mi sorpresa al enterarme que las 10 nuevas estaciones que nos acaban de llegar están conformadas por un teclado, ratón y monitor, controlados por una tarjetita Raspeberry Pi y conectadas a una computadora completa que funciona como servidor, el sistema operativo es una versión de Linux llamada Ubuntu y la suite de oficina es Open Office¡

 

Desde luego me emocioné al ver que el sueño de hace tres lustros se convertía en realidad de esta forma inesperada, si aquellos afanes influyeron o no en esta decisión es irrelevante, lo importante es ver que con una fracción de las multimillonarias inversiones de antaño, aquí en Guanajuato están rompiendo la dependencia con el gigante Microsoft y sus omnipresentes sistemas Windows y Office y están invirtiendo en sistemas más estables que tendrán una vida útil mucho más larga en sistemas abiertos en los que nuestros estudiantes y técnicos pueden dar el mantenimiento y las actualizaciones necesarias.

 

Desde los tiempos de la colonia nos hemos limitado a ser mano de obra barata y simples y pasivos espectadores de la tecnología, a los mexicanos nos pasó de largo la revolución industrial y no aprendimos a fabricar motores de combustión interna ni ferrocarriles ni vehículos o máquinas de motor, pasó también de largo la revolución de la electricidad y le dejamos a los europeos y norteamericanos la fabricación plantas generadoras de energía, enseres y artículos eléctricos, llegó la electrónica y solo contemplamos igualmente pasivos como los asiáticos se fueron apoderando de esta tecnología y ver como fueron inundando el mundo con televisores, celulares y chucherías electrónicas, llegó la revolución informática y nos limitamos y conformamos con comprar y admirar los sorprendentes programas, celulares y baratijas y convertirnos en esclavos de las grandes empresas.

 

Si somos honestos y hacemos un examen de conciencia veremos que, salvo honrosas excepciones que no son más que eso: excepciones, nos hemos convertido en una nación de acomplejados y discapacitados tecnológicos, sumisos y conformistas consumidores y proveedores de mano de obra barata. Ya nos toca despertar y hacer uso del ingenio, la creatividad y la capacidad de improvisación que nos caracteriza, entrarle a los fierros, a las máquinas, a los chips y a los programas montándonos sin miedo y sin complejos a las olas tecnológicas desarrollando una Tecnología a la Mexicana que genere prosperidad, orgullo y empleos de mayor valor.

 

La combinación Linux-OpenOffice-Raspberry es un buen principio.

 

Javier Hinojosa

[email protected]

www.javierhinojosa.mx

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La Opinión en Así Sucede, Nacidos para durar, Por; Javier Hinojosa

Sep 6, 2016

 

“Mantente con lo clásico y nunca te vas a equivocar. He visto damas maduras en la calle con un estilo fabuloso y me doy cuenta que es porque están vistiendo prendas verdaderamente clásicas que han usado durante años. Yo creo que si encuentras algo que te va bien, deberías conservarlo permanentemente.”

Alexa Chung, modelo y presentadora de TV británica.

Como muchos mexicanos, mi primer automóvil fue un vochito que me acompañó durante años y me llevó a todas partes, nunca me dejó tirado, y cuando me fallaba era fácil abrir la cubierta del motor y arreglarlo, aprendí a limpiarle las bujías, lijar los contactores del distribuidor y ponerlo a tiempo, aprendí también a hacerle varios otros ajustes, las refacciones eran las mismas año tras año, las fabricaban una gran cantidad de proveedores y se conseguían baratas en cualquier refaccionaria, cualquier mecánico te podía hacer reparaciones mayores sin importar que estuvieras en un pueblito apartado o en una playa solitaria. Se produjeron 21 millones y medio de ellos con mínimos cambios durante 65 años.

El clásico, simple y duradero escarabajo desapareció y no hubo sustituto con el mismo principio, toda la oferta que siguió a la VW es similar a la de las demás armadoras: muchos modelos que cambian cada año, motores complejos con sofisticadas computadoras, costosas refacciones de fábrica que solo sirven a un modelo en particular y que requieren de expertos para arreglarlos.

El principio es válido, así le funcionó a Henry Ford durante años con el legendario Modelo T y a Nissan con el Tsuru, un caballito de batalla de los 90’s que sigue siendo de los económicos más vendidos y se fabrica solo en México para satisfacer la demanda de flotillas y taxistas.

Lo mismo sucede con todo lo que compramos, somos esclavos y víctimas de la Obsolescencia Programada de la que escribí anteriormente, cámaras de video y digitales, hornos de microondas, ropa, zapatos, televisores, celulares, maquinaria y prácticamente todo lo que hoy en día compramos está diseñado para consumirse en un tiempo breve y tirarse, mientras que las fábricas siguen lanzando al mercado

frenéticamente “nuevos productos” programados para fallar en el corto plazo y los medios de comunicación nos bombardean día y noche para despertar nuestro deseo por cosas “nuevas”, endebles, superfluas, supuestamente más modernas y con funcionalidades que no pedimos ni necesitamos, confundiendo erróneamente moda con tecnología.

Parto de la base de que somos más los que estaríamos dispuestos a pagar lo justo, incluso un poco más de lo que pagamos actualmente, por artículos menos sofisticados que cumplan aceptablemente con su función primaria y sean lo suficientemente robustos para que puedan prestar servicio por muchos años e incluso generaciones como sucedía con tantos objetos que se heredaban de padres a hijos, lo que a la larga traería importantes economías para nosotros y enormes beneficios para el medio ambiente.

Intuyo que hay un grandísimo mercado, que aparentemente nadie ha visto o ha querido explotar, que consiste en regresar a los orígenes de la industria y desarrollar productos robustos, pensados y diseñados para que cumplan su cometido, presten un buen servicio y teóricamente nunca tengas que deshacerte de ellos, suficientemente sencillos como para que sin temor puedas apropiarte de su tecnología y poder entrarle al mantenimiento, las reparaciones y las mejoras, productos en los que desde su origen se calcule la duración de cada parte, reforzando aquellas de mayor desgaste o de mayor probabilidad de falla, de manera que los artefactos funcionen sin problemas durante toda una larga vida.

Considero que, entre otros muchos productos que se podrían manufacturar con esta filosofía, ahora que estamos sentados en medio de uno de los más grandes clústeres automotrices con toda una proveeduría clase mundial a la mano, podríamos dejar de ser simplemente proveedores de mano de obra barata, perderle el miedo a los fierros y montarnos, tarde pero seguros, a la ola automotriz, ahora como armadores diseñando carritos y camionetas de carga muy mexicanos, que se caractericen por ser como nosotros: aguantadores, serviciales, leales, sencillos y querendones, seguros de que se venderían como pan caliente a una gran mayoría de usuarios que, callados y pasivos nos tragamos ahora sin cuestionar todo lo que nos dice la publicidad y nos deslumbramos con productos tan relucientes como efímeros,

pero que en el fondo realmente valoramos y buscamos acceder a productos clásicos, simples y duraderos.

Javier Hinojosa [email protected] www.javierhinojosa.mx

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La Opinión en Así Sucede ¿Ser ricos o ser felices?, Por: Javier Hinojosa

Aug 23, 2016

 

“El Producto Interno Bruto mide todo en pocas palabras, excepto aquello que hace que valga la pena vivir”

Robert Kennedy

Enclavado en la cordillera del Himalaya, entre los colosos asiáticos China e India se encuentra Bután, un pequeño país un poco más grande en superficie que Guanajuato con tan solo 700,000 habitantes. El príncipe Singye Wangchuck tuvo que asumir el trono en 1972 a la edad de 16 años cuando su padre murió repentinamente. En su primera salida a la India se le acercó un reportero y le preguntó cuál era el Producto Interno Bruto de Bután, a lo que el joven monarca le contestó con otra pregunta: “¿Porqué están tan obsesionados y enfocados en medir el Producto Interno Bruto?, ¿Porqué no nos preocupamos más por medir la Felicidad Nacional Bruta? ”. Más recientemente le preguntaron al primer ministro: ¿Cómo pueden crear y medir algo que se evapora, como la felicidad?”, a lo que éste respondió: “Escuche, el objetivo de Bután no es crear felicidad. Nosotros creamos las condiciones para que la felicidad ocurra. En otras palabras, creamos el hábitat de la felicidad”

Este singular país ha vivido aislado del resto del mundo hasta principios de este siglo preservando su cultura, religión, vestimenta, costumbres y festividades. Vive de la venta de energía hidroeléctrica a la India, de la agricultura y, más recientemente de un incipiente turismo. Su constitución establece ( y así se ha cumplido) que el 60% de su territorio debe preservarse como zona protegida, en forma de parques nacionales, reservas naturales y santuarios de vida silvestre, estas zonas están intercomunicadas por corredores biológicos que permiten el tránsito de los animales por todo el país, desde las selvas bajas hasta las elevadas y escarpadas montañas.

Esta filosofía política ha convertido a esta pequeña nación en un referente que ha hecho al mundo voltear a verla cuestionando la pertinencia de esta “economía que mata” en la que vivimos y que el Papa Francisco desnuda en su encíclica Laudato si’, y que no ha traído felicidad, ni equidad, ni sustentabilidad, ni armonía y lleva a la deriva nuestro planeta y a sus habitantes dejando a su paso como daños colaterales un cochinero medioambiental y una estela de desempleo, desigualdad y miseria.

Bután es considerado uno de los lugares más felices del mundo, fuente de inspiración para planeadores, ecologistas, políticos, educadores y economistas para reencauzar y reenfocar planes y programas de gobierno que van y vienen sin lograr lo que debiera ser el objetivo prioritario de todo gobierno: dar paz, armonía y felicidad a sus gobernados; sin embargo la reciente “apertura y modernización” que se ha dado a partir del 2000 en que apenas llegaron la televisión y el Internet lo está poniendo a prueba ya que el país empieza a mostrar el impacto que estos medios desencadenan en una nación “inocente” que predica desde sus albores la máxima budista de que el deseo provoca sufrimiento. Resulta fácil ahora vincular en este experimento involuntario, a la publicidad y el circo que la acompaña, con un alarmante incremento en ciertos problemas sociales, que ya nos son familiares en los países no felices, como desempleo, aumento de la deuda pública, consumo de drogas y alcohol, violencia y multiplicación de antros y robos.

Acostumbrados como estamos vivir permanentemente entre el deseo y el consumo vale la pena reflexionar en lo que Hyman Judah Schachtel nos dice en su libro “El verdadero placer de vivir”: “la felicidad no consiste en tener lo que queremos, sino en querer lo que tenemos”.

Los indicadores que manejamos en el resto del mundo, empezando por el Producto Interno Bruto, no miden ni cuentan lo que verdaderamente cuenta en la vida, es hora de empezar a imaginar una nueva manera de contar, una nueva forma de concebir qué es lo importante en nuestras vidas y trabajar en conjunto para que nuestras políticas nos permitan alcanzarlo.

 

Javier Hinojosa

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Butan y el Indice de la Felicidad Nacional Bruta: https://www.youtube.com/watch?v=P2xkX_7Dm5E

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La Opinión en Así Sucede, Mi lucha por las bicicletas, Por: Javier Hinojosa

Jul 18, 2016

“ La bicicleta es el medio de transporte más civilizado conocido por el hombre. Otras formas de transporte crecen cada día más como una pesadilla. Solo la bicicleta sigue siendo pura de corazón”

Iris Murdoch, Escritora y Filósofa irlandesa

 

Mi primer encuentro con la bicicleta fue cuando tenía yo 8 años y a mi hermano de 9 le trajo el Niño Dios una preciosa bicicleta azul con rueditas, por alguna extraña razón ni en la navidad siguiente ni en las subsecuentes me llegó la bici que pedía con tanto anhelo, de tal modo que durante muchos años solo pude andar en bicis prestadas. Fue en esa preciosa bicicleta azul en la que di mis primeros pedalazos, un sábado al mediodía después de horas de intentos fallidos llegué corriendo a casa sucio, raspado y maltrecho pero feliz gritando: ¡mamá, mamá, ya se andar en bici!

 

La ciudad crecía rápidamente y un vecino de mi edad murió atropellado en un lamentable accidente mientras transitaba inocentemente en su bici por la banqueta, a partir de ese momento las bicis quedaron prohibidas en la casa, la bici azul desapareció misteriosamente y una más grande se la regalaron al jardinero.

 

35 años después llegué a San Francisco del Rincón y me sorprendí de la cantidad de bicis que pululaban por toda la ciudad, fue ahí donde compré mi primera bicicleta, empecé a hacer recorridos cortos por la ciudad y algunas tardes por la carretera a Jalpa con un carro cuidándome las espaldas. Más adelante nos organizamos un grupo de amigos para salir temprano todos los martes en bici de montaña y los viernes en bicis de ruta en recorridos retadores de una o dos horas.

 

Ya en el Club de Leones sugerí la formación de un Comité que impulsara su uso y promoviera la instalación de ciclovías en la ciudad, fue tal el entusiasmo con el que promoví la iniciativa que se formó el comité, se le llamó Pro Bici y quedé yo como único miembro con los cargos de presidente, tesorero, secretario y vocero. Durante varios años me publicaron en el AM local una columna semanal sobre el tema en la que daba cifras, denunciaba atropellamientos, describía las bondades del vehículo y la necesidad de crear infraestructura que diera protección a los ciclistas. En aquel entonces el esfuerzo dio ciertos frutos, con dinero obtenido de eventos que organizamos mi señora y yo en el club se instalaron carriles con boyas en varias de las calles más transitadas y ahí permanecieron durante 10 años (hasta que un día sin aviso ni explicación las desinstalaron) y 3 alcaldes probici construyeron ciclovías en forma en el bulevar Juventino Rosas, el Camino Viejo y el camino al Maguey que prevalecen hasta la fecha.

 

La lucha siguió en mayor escala en el Iplaneg buscando en todo momento posicionar a la bici como un sistema alternativo de transporte eficiente, sustentable, sano, limpio y silencioso, que ocupa poco espacio y requiere de una mínima infraestructura; insistiendo en que no bastaban unas cuantas ciclovías aquí y allá, sino que era necesario crear una red en toda la ciudad que permitiera ir desde y hacia cualquier lado si tener que arriesgar la vida ante la arrogancia y potestad del automóvil; mostrando que unos cuantos botes de pintura y boyas eran suficientes para delimitar espacios y cederle al ciclista una parte de las injustamente repartidas vías públicas, que era indispensable que hubiera estacionamientos cerca de las estaciones de autobuses así como en las empresas, comercios y oficinas donde se pudieran dejar las bicis a buen resguardo sin temor a que fueran robadas.

 

En todos estos años la respuesta de las autoridades ha sido nula, o tibia en el mejor de los casos, intervenciones mínimas, acciones desmayadas, se aprecia que pesan más en el ánimo de nuestros alcaldes las demandas de grandes puentes y amplios bulevares para los conductores que las voces de miles de ciudadanos que verían la bicicleta como una alternativa atractiva, funcional y económica ante el mismo automóvil o el transporte público caro e ineficiente que prevalece en la mayoría de nuestras ciudades.

 

Es por eso que cuando siento el gusanillo de tirar la toalla y abandonar esta lucha que parece estéril, vuelvo a leer y escuchar los grandes avances que se han logrado para instaurar un ciclismo urbano en serio en muchas grandes e importantes urbes como Nueva York, Ámsterdam o Copenhague, o repaso la nota que cuenta como en Francia las empresas pagarán 21 centavos de Euro por kilómetro a los trabajadores que dejen su auto en casa y viajen en bicicleta, o busco en las redes sociales cómo está progresando el creciente movimiento de ciclistas auto gestionado y joven que pugna por lograr cambios en las políticas de vialidad, organizando paseos, cerrando calles los domingos, manifestándose públicamente, sembrando bicis blancas y doliéndose de la muerte de sus colegas ciclistas en el lugar donde perecieron bajo las ruedas de un auto o camión y es entonces que se renueva mi optimismo y se refresca mi sueño de ver en un día no muy lejano a nuestras ciudades transformadas, dando el espacio y la seguridad a los ciclistas e integrando a las bicicletas como la alternativa predilecta de movilidad.

 

Javier Hinojosa.

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La Opinión en Así Sucede, El día del ingeniero, Por: Javier Hinojosa

Jul 5, 2016

 

En el principio Dios creó la Tierra, la naturaleza, los animales, la humanidad… y dejó a los ingenieros para que todo funcionara.

El pasado viernes recibí un correo de un amigo con una felicitación muy particular, en el asunto se leía: 1º de Julio día del ingeniero, y en el cuerpo del correo un escueto Enhorabuena! De no haber sido por ese correo no me hubiera enterado que desde 1974 nos han venido celebrando y que se escogió esta fecha porque en 1776 hace 240 años, en ese mismo día se expidió la Real Cédula para la Creación en México del Real Tribunal de la Minería, precursora de la fundación del centro de docencia e investigación llamado Real Seminario de Minería, de donde salieron los primeros planes de estudio y textos de lo que serían las primeras escuelas de ingeniería del continente americano.

Me quedé con la idea de que mi amigo fue el único mexicano que se dio cuenta de la trascendental fecha porque nadie más lo mencionó. A diferencia del día de las madres, de los novios o del albañil, el día del ingeniero pasa sin pena ni gloria, no se ve por ninguna parte, espectacular, anuncio, comercial o cartel invitando a familiares y amigos a pasar a los centros comerciales a que nos compren de regalo alguna sofisticada calculadora, una corbata decorada con fórmulas matemáticas, un cubo Rubik, un estuche de herramientas, un jueguito de mancuernas en forma de escuadras o de perdida que nos llevaran a cenar.

Un amigo solía sacar a colación en sus conversaciones que sin importar la carrera que quisieran estudiar tus hijos lo ideal era que estudiaran primero ingeniería y después se especializaran en lo que más les gustara, su tesis era que el razonamiento lógico-matemático constituía un ejercitamiento práctico que proporciona una estructura mental que sirve sin distinción a cualquier especialidad en el análisis y solución de problemas.

Si bien no he necesitado en mi vida profesional echar mano de los áridos y complejos ejercicios de álgebra avanzada o cálculo integral, si recuerdo el esfuerzo que en su momento requirieron y la agilidad mental que derivó de de ello. La vida empresarial nos obliga a enfrentarnos a problemas de la más diversa índole, abordarlos analíticamente, desmenuzarlos, dimensionarlos y graficarlos aplicando estas habilidades no solo a la operación, área natural de la ingeniería, sino a todas las demás áreas, termina por convertirnos en ingenieros financieros, contables, comerciales, legales y de recursos humanos.

En el campo de la medicina, por ejemplo, ya sea a través de las formulaciones y validaciones estadísticas para nuevos fármacos, el diseño y construcción de nuevos equipos e instrumentos para clínicas y hospitales, el desarrollo de sofisticadas prótesis y complejos aparatos que mejoran y extienden la vida del hombre moderno, todos ellos tienen que ver con la ingeniería aplicada.

Los arquitectos suelen soñar construcciones audaces y encargarle a los ingenieros el hacerlas realidad, hoy en día existe la carrera de ingeniero-arquitecto que permite que las obras desde sus inicios sean concebidas como estructuras posibles.

En el mundo del dinero, una vez que entiendes el concepto del valor de la moneda en el tiempo, las finanzas se convierten en cálculos matemáticos no muy diferentes de otros cálculos de ingeniería, al grado de que cada vez es más común escuchar el término de ingeniería financiera.

Por desgracia, las carreras que estudian y las habilidades que desarrollan nuestros políticos en sus caminos de ascenso al poder resultan de poca utilidad a la hora de enfrentar las disfuncionalidades de ciudades y territorios. Los muchos problemas que nos aquejan: agua, basura, movilidad, seguridad, finanzas, educación, planificación urbana, etc. constituyen importantes áreas de oportunidad para aplicar sistemas y soluciones ingenieriles. Parto de la premisa simple de que si las cosas funcionaran mejor, menos intervenciones políticas serían necesarias.

No es necesario llegar al extremo que predica mi amigo de tener que terminar una carrera de ingeniería para entrar a una especialidad, bastaría con que se robustecieran los programas académicos de todas las carreras con materias básicas del área físico-matemática para que el balance académico fuera más equilibrado y los profesionistas de todas las áreas salieran mejor preparados para enfrentar los retos tecnológicos de esta época.

En un país como el nuestro donde el ingenio y la creatividad son parte de nuestro ADN, una buena parte de nuestra deseable prosperidad va de la mano de una preparación más intensa en física y matemáticas, acorde a los tiempos que vivimos. Debemos inculcar en los jóvenes desde temprana edad una aspiración por la ingeniería y sacar este día memorable del oscuro rincón en que se encuentra y elevarlo cuanto antes al grado de fiesta nacional.

Javier Hinojosa

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La Opinión en Así Sucede, Las razones de los 59, Por: Javier Hinojosa

Jun 28, 2016

 

“ Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”

Cultura política mexicana

Quiero imaginar lo que seguramente pasó por la cabeza de los 59 senadores que votaron en contra de la ley 3de3:

¿Porqué ahora que empiezo a disfrutar de las mieles del poder se les ocurre a un puñado de ingenuos idealistas sacar esa ridícula ley del 3de3 y obligarnos a publicar nuestra declaración patrimonial, fiscal y de intereses?

¿Qué no se dan cuenta que precisamente de eso se trata, de que uno pueda manejar hábilmente su experiencia política, sus relaciones y amistades para aprovechar las oportunidades que se presenten y concretar buenos negocios?

¿Qué no entienden cuan difícil es construir una carrera política, el sacrificio que implica ir escalando peldaño a peldaño dentro del sistema para poder llegar a los puestos “correctos”,  las lealtades incondicionales, las adulaciones hipócritas, los trabajitos sucios, la paciencia en la espera, el apoyo en las campañas, la obediencia absoluta, la fidelidad y la sumisión indispensables para estar bien con los de arriba cubriéndoles siempre las espaldas y limpiándoles el camino para que sigan ascendiendo y nosotros con ellos, sabiendo que un día no muy lejano la revolución nos hará justicia y estaremos, entonces sí donde nos corresponde?

¿Qué no conocen la historia de su país, de nuestra cultura, de como funciona el  sistema, de lo que verdaderamente nos mueve, que todo tiene su razón de ser? ¿Por qué le quieren mover algo que es parte de nuestra idiosincrasia, porqué llamarle corrupción a lo que es merecimiento justo, por qué confunden robo con mérito, por qué quieren cambiar lo que ya vimos que funciona y nos ha traído paz y progreso a los mexicanos toda la vida? ¿Que quieren?  ¿Que se alboroten los pobres que cada vez son más y nos hagamos comunistas?

¿Quién creen ustedes que va a querer lanzarse por un cargo público si le quitan el atractivo principal que consiste precisamente en la posibilidad de ejercer el poder y enriquecerse sin molestias, sin que te anden cuestionando de donde sale el dinero o que hacemos con él? ¿Quién los autoriza meter sus narices en nuestras propiedades, nuestras cuentas y nuestros negocios? ¿Que no saben lo que es el derecho a la privacidad, qué no han sido suficientes los escarmientos que les hemos dado a los muchos que han querido pasarse de listos metiéndose en lo que no les importa?¿Acaso se les olvida que nosotros si gozamos de poder, fuero e impunidad?

¿Por qué mejor no se dejan de tonterías y siguen trabajando, votando por nosotros y pagando sus impuestos sin chistar que buena falta hacen en lugar de estar perdiendo el tiempo metiéndose en camisa de once varas?  Las cosas del gobierno déjenselas al gobierno, déjenoslas a los políticos, a los que sabemos gobernar, a los que entendemos lo que le conviene al país.

Tengan por seguro que no soltaremos fácilmente lo que es nuestro y aunque tengamos que ceder algunas cosas siempre hay forma de encontrar recovecos, ajustes, modificaciones, enmiendas, vetos y otros recursos para que las cosas sigan como deben, tenemos al presidente y muchas gentes influyentes de nuestro lado, manejamos con habilidad a los partidos y a las cámaras, a la mayoría de los diputados y senadores que bien saben lo mucho que está en juego. ¿A poco creen que vamos a dejar ir así nomás los magníficos privilegios que nos han cambiado la vida?

…Estimado lector, aunque esto es solo una parodia, es una parodia que no debe estar muy lejos de mostrar cómo piensan y actúan los que han hecho de la política y la corrupción una forma institucionalizada de robar y vivir a nuestras costillas,  como ciudadanos los invito a sumarnos al esfuerzo que viene haciendo la sociedad mexicana a través de diversos organismos, ciertos medios de comunicación así como algunos políticos y legisladores auténticos y honestos para erradicar de una vez y por todas este tumor putrefacto de la corrupción que se ha enclavado en el corazón de nuestra existencia y viene asfixiando y destruyendo sistemáticamente todo lo bueno, todo lo noble, todo lo positivo, talentoso, productivo y generoso que tenemos como país y como mexicanos.

Javier Hinojosa

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Historia de una Reforma: http://www.tm.org.mx/reformasna/

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La opinión en Así Sucede: ¿Te acuerdas papá?, Por: Javier Hinojosa

Jun 20, 2016

“ Danos hoy nuestro pan de cada día”

Del Padre Nuestro

 

Esa tarde fuimos a comer mi señora y yo a la casa de mis papás, mi padre sentado en la cabecera al lado de su equipo portátil de oxígeno que desde hacia unos meses era ya su imprescindible compañero, su salud a sus setenta y nueve años se deterioraba día a día producto de su progresivo e irreversible enfisema pulmonar, platicamos de todo y de nada, por sacar un tema en la mesa, recordé las veces que de niños nos llevaban a la Basílica mencionando el calor y el gentío de aquellas sofocantes visitas a la virgen de Guadalupe, mi padre se puso serio, me interrumpió y comenzó a reprocharme en un discurso severo muy típico de él, ¿ porqué solo recuerdas esos momentos aciagos y te olvidas de los gratos eventos que de seguro deben existir entre los recuerdos que tienes de tu vida conmigo?, me sentí molesto durante la perorata, lo dejé que terminara con impaciencia y quedó flotando en el ambiente un incómodo silencio, cuando nos levantamos de la mesa mi señora me remató con otro reproche: debiste haber ido a abrazarlo, solo te estaba pidiendo que tuvieras también presentes los momentos felices que viviste con él. Quise defender lo indefendible, pero no había modo, tenía toda la razón, mi padre en el ocaso de su vida y en la proximidad de su partida prefería que le recordáramos lo mucho de lo bello que vivimos con él, me sentí muy mal, terriblemente culpable. Unos días después ya con más calma me di a la tarea de inventariar uno por uno todos los recuerdos bellos y emotivos de mi vida con mi padre, tarea que hice con diligencia todas las tardes durante los meses que faltaban para la que fue su última Navidad. Resultó un ejercicio maravilloso, como si fuera una madeja, cada recuerdo me traía otros y esos a su vez otros más, el evocarlos me conmovía profundamente al grado que muchas veces me tenía que detener en la escritura para limpiar las lágrimas. Le escribí por ejemplo:

 

¿Te acuerdas papá de aquel sábado por la mañana en tu amplia oficina iluminada por un ventanal, el pesado escritorio al centro y los cajones que abrimos mientras no estabas y en los que encontramos tus tesoros: juguetitos de nuestra más tierna infancia junto a unos trozos de papel ajado doblados con cuidado con letras grandes y temblorosas donde habíamos escrito con toda la ilusión que tú y mamá nos habían inculcado nuestras cartas al niño Dios?

 

O en Acapulco en Caleta mi hermano Juanjo y yo tomados de tus manos, por primera vez dejábamos que el agua de las olas lamiera nuestros pies llevándose la arena por debajo sintiendo el vértigo de ser arrastrados por el inmenso mar, inocente en la orilla.

 

O aquella otra tarde en el jardín trasero de la casa, habías llegado temprano, el clima era tibio, el pasto era suave y tú sentado a nuestra altura te divertías con nosotros, no faltaba nada papá… el mundo aquel era un lugar seguro, el instante era hermoso, la vida era perfecta.

 

Esa sala de la casa que tantos nacimientos vio pasar, el coro de los misioneros del espíritu santo en el fondo y los 7 hijos contigo y con mamá en bulliciosa actividad desmadejando viejas series de foquitos, rompiendo por turnos las esferas, peleándonos el honor de poner la estrella en la punta del arbolito dejando a nuestro paso un regadero de musgo y tierra por todos lados, el pesebre vacío en espera del niño Dios que estaba por nacer, la Virgen María y San José en permanente contemplación, me decías que la vaca y el burrito con su aliento calentaban al niño Dios, mientras de todos lados se acercaban pastorcillos de tamaños y nacionalidades diversas, algunos mancos y otros cojos, accidentados en el larguísimo tránsito de una a otra Navidad.

 

O cuando fuimos a Guanajuato y nos llevaste a ver las momias y nos regresamos todo el camino muertos de miedo preguntándote de cadáveres y cementerios, nos contestabas con paciencia, junto a ti no teníamos miedo.

 

Más adelante con una terquedad incansable finalmente te convencí de que me compraras unos baleros para hacer una avalancha (lo de los carritos no es nuevo como ves) y me compraste también mi herramienta de carpintero que utilicé y atesoré mucho tiempo, un motor de plástico transparente que pude armar sin instrucciones y un montón de barquitos , cochecitos y aviones que ensamblaba y pintaba con esmero, un órgano eléctrico y varios acordeones según mi edad y mi desempeño, ejércitos enteros de soldaditos de pasta y mecanos, pinturas de aceite, pinceles y lienzos para pintar toreros, plastilina y alambre para hacer esculturas, más tarde tu aval para mi vocho anaranjado y después para la máquina de 4 colores de la imprenta, todo me lo diste generosamente.

 

¿Cuántas veces habremos ido a los toros juntos?, juntos en el ritual de llegar temprano y ver como la plaza se iba llenando de colores y estimar entre olor de habanos y pasodobles la entrada de esa tarde, juntos en la contagiosa alegría de las leperadas ingeniosas de la porra de sol, juntos en los olés de las tardes de orejas y rabo y también en la distracción de las tardes sin pena ni gloria, pero juntos papá, juntos tú y yo.

 

Después me fui a Inglaterra y ahí supe lo que era la soledad, todas las mañanas camino a la Universidad revisaba mi casillero con la viva esperanza de que el perezoso e impredecible cartero me hubiera dejado una de las largas y hermosas cartas que me escribías con todo tu cariño y en las que me decías la ilusión con la que esperabas mi regreso.

 

O aquella vez que me platicaste como de joven estuviste al borde de la muerte y como Dios quiso que vivieras y nos vieras nacer y lo bello que había sido tenernos cosa que por un instante pudo no haber sido.

 

El otro día me contaste cómo cuando bebé me acurrucabas en tus brazos y desafinado como siempre fuiste, me cantabas canciones de cuna para que yo me durmiera, sólo de evocar la escena se derrumban todas mis defensas, quizás en todo este tiempo no he sabido mirar a través de esa forma muy tuya de ser lo que realmente hay en tu corazón, y he dejado que esta bruma marque una distancia entre tu y yo, hoy que las manecillas del reloj giran aún para los dos quiero decirte que en el abultado y luminoso inventario de los recuerdos de mi vida contigo ganan por mucho los bellos momentos y si he dejado que unas cuántas espinas se interpongan entre nosotros, es mi culpa, no hay mejor momento que una Navidad como esta para decirte lo mucho que te quiero papá.

 

Le regalé el escrito encuadernado y envuelto para Navidad, desgarró la envoltura y, cuando supo lo que era, lo apartó con cuidado para leerlo más tarde. Unos meses después falleció y cuando regresé a su casa vi que el cuaderno estaba ahí descansando sobre su escritorio.

 

Ahora que celebramos a los padres no puedo dejar de reconocer lo mucho que le debo, sus dichos de sabiduría popular, su ejemplo de hombre congruente, su lucha por hacer de México un mejor país, un país sin corrupción, de su esfuerzo por formar a sus hijos como hombres y mujeres educados y de bien.

 

Su recuerdo sigue siendo para mí una presencia de aliento e inspiración, un reto para pasarle a mis hijos y mi entorno el rico legado que el me dejó en su paso por la vida.

 

Javier Hinojosa

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La opinión en Así Sucede: Un empujoncito, Por: Javier Hinojosa

Jun 7, 2016

“ El Objetivo de Nueva Esperanza es Apoyar de manera complementaria a los niños con sus tareas en un ambiente cordial y de calidez humana, fomentando en ellos el deseo de aprender de una manera divertida, creativa e innovadora para que no deserten y logren terminar una licenciatura o carrera técnica”.

Misión de Nueva Esperanza en el 2003

El Centro Comunitario Nueva Esperanza cariñosamente conocida como “La Escuelita” la fundamos 3 matrimonios amigos en el año 2000 por invitación del entonces alcalde de Purísima Miguel Márquez Márquez; iniciado como Escuela de Educación Especial en la comunidad de San Javier, una de las zonas más marginadas del municipio, pronto se transformó en un Centro Comunitario al que empezaron a acudir niños de primaria y secundaria de las zonas aledañas, a quienes se les brindaba una comida al día preparada por las mismas mamás y, con el apoyo de maestras y mentores de servicio social, se les ayudaba en sus tareas explicándoles los temas que no habían comprendido bien en la escuela regular. Se incluían adicionalmente actividades deportivas, recreativas y de computación.

Desde el principio empezamos a sembrar en los pequeños el deseo de seguir estudiando más allá de la primaria y la secundaria para que se soñaran terminando una carrera en la universidad, cosa excepcional en un entorno en donde lo habitual es que abandonen la escuela después de la primaria para seguir la misma vida de carencias y sufrimiento que han vivido por generaciones.

Es por eso que este sábado, 15 años después, tuvo lugar un sencillo pero emotivo evento: la entrega de reconocimientos a los alumnos que han prestado su tiempo de servicio social y la presencia de varios exalumnos que cursan ya la preparatoria o la universidad quienes platicaron ante un nutrido y atento auditorio de niños y padres de familia, recuerdos de su infancia en la escuelita y sus experiencias como universitarios.

Les comparto algunos de sus testimonios:

– “Venía a la escuelita de pequeño cuando apenas había dos aulas y me acuerdo que yo era de los burritos, pero aquí me ayudaron a comprender lo que no había entendido en la clase y empecé a sacar mejores calificaciones y a encontrarle el gusto al estudio, me di cuenta de que realmente no era tan burrito. Ya terminé enfermería en el CECYTEG y voy a presentar por segunda vez el examen de admisión para entrar a medicina en la Universidad de Guanajuato”.

– “Al principio iba con flojera porque mis papás me obligaban, cuando empezaron a explicarme las tareas de matemáticas y vi que no era tan difícil, empecé a mejorar mi desempeño y a perderle el miedo a las clases, fue entonces cuando todos los días me apuraba en las labores de la casa para no faltar y poder llegar temprano”.

– “Somos 5 los que estamos en la universidad, todos compañeros de esta escuela, me doy cuenta de que si te propones algo lo puedes lograr. Échenle ganas muchachos y no se desanimen, si nosotros pudimos ustedes también van a poder”.

– “Quiero agradecer a las maestras y a la escuela todo lo que han hecho por mi, ahora estoy mejor preparado y soy mejor persona”.

Uno tras otro, 16 exalumnos sobreponiéndose al nerviosismo de hablar en público, nos fueron contando sus experiencias, yo recordaba a algunos de ellos de pequeños, desarrapados y temerosos, el verlos ahora educados, más maduros y con ese aire de estudiantes que dan los años en las aulas, me conmoví profundamente, me di cuenta que la teoría era correcta, de que todo lo que necesitan estos jovencitos con menos suerte que nuestros hijos es un pequeño empujoncito para descubrir el potencial que llevan dentro, para despertar a una vida de más aliento, para romper con ese círculo de pobreza y baja autoestima al que parecieran estar condenados y que con un pequeño esfuerzo de nuestra parte aplicado a una edad en la que aún son dúctiles y receptivos se les puede cambiar la vida para bien y para siempre.

Después prendimos una fogata en la que chamuscaron y devoraron malvaviscos y salchichas hasta saciarse, un niño de 12 años vestido como el zorro con una capa y un sombrero negro sacados del basurero regresa caída la noche con su hermanito a su casa perdida en el cerro, hacemos votos porque lleguen con bien. Bajo el cielo estrellado y el aire cálido regresamos mi señora y yo a casa en silencio, conscientes de

que el esfuerzo no ha sido en vano e invadidos de un sentimiento de satisfacción y gratitud a la vida por habernos permitido hacerle una caricia a lo más tierno y prometedor de este maltrecho microcosmos que se encuentra aquí en Purísima como en tantos lados, al alcance de nuestra mano.

 

Javier Hinojosa

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La Opinión en Así Sucede, ¡Que difícil es bajarse del carro!, Por: Javier Hinojosa

May 23, 2016

“Hay tres cuestiones ahora que se están convirtiendo en importantes, no sólo para las ciudades, sino para toda la humanidad: la movilidad, la sostenibilidad – que está vinculado a la movilidad – y la diversidad social.”

Jaime Lerner

Yo crecí moviéndome en camiones, tranvías y trolebuses hasta bien entrado en la Universidad, la primera vez que fui en auto a la Ibero en la Ciudad de México fue cuando mi madre me prestó su vochito azul, llegué, lo estacioné en el gigantesco estacionamiento de la escuela en la colonia Churubusco, tomé clases toda la tarde y cuando regresé y busqué en mi bolsillo las llaves para entrar en la casa, me encontré con que traía también las del carrito, ¡lo había olvidado en la escuela!, tuve que tomar el odioso camión de regreso para recogerlo y traerlo de vuelta a casa entre las risas burlonas de mis padres y hermanos que se prolongaron por semanas.

De estudiante en Londres sólo tomé un taxi, del aeropuerto al hotel, fue desde luego una gran experiencia que por una parte me hizo sentir hombre de mundo y por la otra darme cuenta de que con ese sistema de transporte mis escasos ahorros no me durarían ni un mes. Me costaba trabajo entender las rutas de los camiones ingleses, pero me convertí en un experto en moverme en el metro, disfrutaba del bullicio de sus estaciones y me sorprendía la diversidad de gente que lo abordaba, desde elegantes ejecutivos con portafolios hasta vagos malolientes. Cuando regresé a México conseguí trabajo a 30 kilómetros de mi casa, el primer día me levanté muy temprano, tomé 3 camiones y llegué después del mediodía, fue cuando mi padre me llevó a la agencia y me dijo: “Javier: hoy te voy a introducir al fascinante mundo del crédito” y firmó de aval por la compra de mi primer VW a plazos… desde entonces solo utilizo el transporte público en el país con fines exploratorios y en el extranjero para ver y entender que se está haciendo y cuales son las tendencias de la movilidad.

Con medio millón de autos para 1.6 millones de habitantes, en la ciudad de León uno de cada 3 habitantes tiene auto y en promedio hay más de uno por familia, una gran ciudad que ha crecido exponencialmente a razón del 9.8% en los últimos 5 años, muy por encima de la media de 6.6% en el estado y que, aunque se precia de tener el

SIT, uno de los mejores sistemas de transporte colectivo en el país, no es lo suficientemente bueno como para convencernos de bajarnos del auto y tomarlo para ir de un lado a otro en la ciudad. En los pueblos del Rincón donde vivo y trabajo y, en general en las demás ciudades del estado, el transporte público es mucho menos seductor. Un reciente estudio de la OMS ubica a Salamanca, León, Irapuato y Silao entre las 6 ciudades más contaminadas del país, por encima de la Ciudad de México, la amenaza del No Circula en León, acción emergente que no ataca el problema en su raíz ni lo resuelve, es la antesala hacia una concientización de la sociedad de los severos daños a la salud que está provocando la mala calidad del aire y a darnos cuenta que es inevitable modificar la infraestructura vial y cambiar nuestros hábitos de movilidad.

Desde los municipios mas modestos hasta las ciudades intermedias y grandes del corredor industrial, las autoridades en el estado, con la complacencia y apoyo de la ciudadanía, han apostado con entusiasmo perseverante a la movilidad en automóvil. Si queremos verdaderamente cambiar el esquema hacia sistemas más prácticos y sustentables, va a ser necesario redistribuir el espacio público de las vialidades dotando de mayor área para sistemas alternativos de movilidad peatonal y ciclista y, desde luego mejorar los sistemas de transporte público hasta hacerlo una opción lo suficientemente atractiva como para que nos invite a bajarnos del auto.

Si analizamos los costos de un viaje en auto incluyendo gasolina, casetas, mantenimiento y depreciación aún sin agregar el costo extra que deberíamos pagar por utilizar la vía pública en horas pico como ya se estila en varias ciudades del mundo, veremos que por una fracción de este costo podríamos pagar un lugar en un autobús de lujo con aire acondicionado y sobrecargo y disponer de ese valioso tiempo para platicar, leer, hablar por teléfono, checar nuestros correos, textear en nuestros celulares o simplemente descansar a la vez que disminuimos el impacto ambiental.

Mientras más pronto empecemos a trabajar para darle la vuelta a la pirámide de la movilidad en el estado, más pronto llegará el día en que nos decidamos a bajarnos del coche para caminar, andar en bici o tomar un buen autobús y empecemos nosotros y nuestros hijos a respirar un aire de mejor calidad.

 

Javier Hinojosa

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