El “huevo” pasará 17 años en la cárcel por asesinar a “El May” en colonia Paraíso

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Celaya, Gto. 01 de diciembre de 2017.- En audiencia de juicio abreviado, un hombre aceptó ser culpable de privar de la vida a “su amigo” de parranda y fue sentenciado a 17 años y 10 meses de prisión. ANGEL ARTURO, alias El Huevo, fue condenado al pago de reparación del daño por más de 400 mil pesos y negado de los beneficios sustitutivos, semilibertad luego de ser confeso del delito de homicidio calificado.

Dentro de la Causa Penal 1P0617-17 que se instruye en contra de ANGEL ARTURO, por homicidio calificado, previsto por el art. 138, 140, 153 fracc. I referencia a la ventaja en agravio de quien en vida respondiera al nombre de Moisés Rivera Ramírez alias “El May”, el Ministerio Público, el propio inculpado y su defensa manifestaron su deseo de aceptar un procedimiento abreviado, la figura jurídica que está tomando su justa dimensión como el verdadero protagonista del sistema acusatorio.

La investigación realizada por la PGJE respecto a este asunto, establece que el sábado 7 de enero del año en curso, aproximadamente a las 18:00 horas, el inculpado se encontraba ingiriendo bebidas alcohólicas en el interior de un domicilio de la calle de Granjeno en la colonia El Paraíso en esta ciudad.

El Huevo y dos de sus amigos se encontraban fumando droga y bebiendo alcohol cuando llegó a ese lugar el ofendido, a bordo de una moto Vento de color negro.

El indiciado abrió la puerta y preguntó a uno de los presentes si le permitían el acceso. Dejan entrar al visitante, quien dejó su moto en una esquina del patio y de inmediato se incorporó a la ingesta de alcohol y consumo de la droga conocida como cristal.

Habían pasado un par de horas de la llegada del hoy occiso cuando retomó una plática con el indiciado diversas acciones propiciaron una discusión que hace enojar al Huevo y discute con el Moy.

Bastó un descuido del ofendido y el hoy sentenciado le pone un cable de color negro en el cuello de su víctima e intenta ahorcarlo. El Moy se defendía pataleaba y manoteaba hasta que se empezó a poner rojo, muy rojo, y a pesar de los intentos de los presentes para calmar la pelea, el inculpado muy enojado lo suelta, y mientras aquel se desvanece semiinconsciente, el agresor saca una pistola calibre .22, que traía fajada en la cintura y le dispara en cinco ocasiones al caído.

El inculpado admitió que le disparó a la cabeza y al estómago. El hombre mal herido queda bañado en sangre. En agonía es arrastrado hacia la cocina, en la parte trasera de la casa, mientras el homicida les apunta a los demás y los amenaza con matarlos si dicen algo de lo ocurrido o se salen de la casa en esos momento.

Nadie dijo nada y el hombre lesionado perdió la vida mientras “sus amigos” continuaron bebiendo y drogándose en la sala de la casa.

Por la madrugada del día 8 de enero, el inculpado abandona el inmueble pero les dice a los otros que lo esperen, que va por una amiga para que le ayude a llevarse el cadáver, porque ella tiene una camioneta. Regresa en una hora a bordo de una camioneta VAN color blanco y con amenazas introduce a la mujer al interior donde está el cuerpo sin vida. Bajo amenaza los presentes le ayudan a subir el cadáver a la camioneta.

Antes se hace de una botella de 1.5 litros con la cual extrae gasolina de la moto del fallecido, una sábana blanca y una cobija blanco con café, y abandonan el domicilio para circular rumbo a la salida a San Miguel de Allende, precisamente en un lote baldío bardeado, sin portón, en donde bajan y meten al Moy, lo tapan con la sábana sujetada con el cable con el que intentó estrangularlo y con la gasolina se la arroja al cuerpo en pecho y cabeza, intentan quemarlo, abandonando el cadáver en llamas.

El 10 de enero, la Procuraduría General de Justicia tiene reporte de la localización del cadáver en estado de putrefacción, quien fue identificado como Moisés “N”, cuya causa de muerte fueron las heridas producidas por proyectil disparado por arma de fuego penetrante de cráneo.

El inculpado fue detenido en una acción de búsqueda desarrollada por la PGJE y la SSPE y ante el agente de la Unidad Especializada en Investigación de Homicidios y el Juez de la causa, solicitó ser juzgado bajo un procedimiento abreviado, por lo que en audiencia de de juicio oral, confesó el crimen y el juez de control lo condenó a pena privativa de libertad de 17 años y 10 meses de prisión.