El temor del Gobernador

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El temor del Gobernador

Bárbara Botello

El gobernador Miguel Márquez Márquez no quiere que los empresarios zapateros denuncien actos de corrupción en su gobierno, por eso se ha dedicado a amenazarlos con declaraciones públicas advirtiendo que si dieron “moches”, también los investigarán a ellos y por consiguiente podrían terminar en prisión.

Todo surgió a principios de semana al revelarse que un empleado de la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable (SDES) había cobrado “moches” a varios empresarios con el objeto de bajar recursos federales para sus empresas. Aunque no hay una cifra oficial, se estima que el robo a los empresarios ronda los 40 millones de pesos.

La reacción del gobierno dejó mucho qué desear. Primero Guillermo Romero Pacheco, titular de la SDES, dijo tener un caso documentado en el que Jorge Raúl Ortega Gutiérrez, siendo director de Atención a la Cadena Productiva Cuero-Calzado-Proveeduría, le cobró a un empresario para realizar el trámite. Después reveló que éste empleado renunció un par de semanas antes de que se presentara la denuncia formal ante la Secretaría de la Transparencia y Rendición de Cuentas (SDES).

Romero se sorprendió porque Jorge Raúl renunció abruptamente tras 15 años en el cargo. Se fue sin despedirse, lamentó Romero. Nosotros nos sorprendimos de que el titular de la SDES no se hubiera dado cuenta de que algo raro pasaba en su dependencia; ni él ni Froylán Salas Navarro, jefe inmediato de Jorge Raúl Ortega Gutiérrez se enteraron, a grado tal de que este último dijo estar “encabronado”.

Después el secretario de Gobierno, Gustavo Rodríguez Junquera, dijo en un mensaje que por instrucciones del gobernador no tolerarían actos de corrupción. ¡Qué bueno que el gobernador los instruyó a hacer su trabajo!

Pero más que querer erradicar la corrupción en su gobierno, Miguel Márquez parece estar decidido a esconderla. Le molestó que un funcionara manchara sus logros en materia de atracción de inversiones, pues justo es esta Secretaría la que se hace cargo de ello. Pero el gobernador se equivoca al juzgar a los empresarios y advertir que incurrirían en responsabilidad si dieron “moches”. De entrada, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) ni siquiera ha determinado ante qué delito se encuentran, pero Márquez ya se adelantó a tipificarlo como cohecho.

Lo único que provocó Márquez es asustar a los empresarios. ¿A qué le teme el gobernador? ¿A una cascada de denuncias? Si el gobernador se precia de ser honesto no solo debe decirlo, también demostrarlo. Lo que procede es pedir que se presenten las denuncias, no obstaculizarlas.

¡Nos leemos la próxima semana!