September 22, 2017
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Navidad, la peor época para las demás especies, por: Mariana Díaz

dic 20, 2013
@catrielasoleri

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Navidad, la peor época para las demás especies.

Por: Mariana Díaz
@catrielasoleri

Estamos a sólo unos días de celebrar la Navidad, una época de mucho sufrimiento para las demás especies, no sólo porque se sirven en las mesas millones de animales, o partes de ellos, sino porque muchas tradiciones humanas causan sufrimiento a los animales de compañía. Por ejemplo, la pirotecnia, que además es un tema grave en Celaya, luego del trágico domingo negro en el que hubo dos explosiones, en las cuales murieron muchísimas personas, a causa del mal manejo de material pirotécnico.

La quema de pirotecnia provoca taquicardia, náuseas, desorientación, e incluso ataques cardiacos a nuestros perros y gatos. Imaginen, si para nosotros es molesto, ¿cómo lo será para ellos que tienen un oído hasta 10 veces más sensible que el nuestro? Y si tomamos en cuenta la vibración que produce la quema de éstos, podemos entender el infierno que representa para ellos esta tradición sin sentido.

Otro hábito humano típico de la temporada, es regalar perros o gatos a los niños. De los cuales, miles terminan “perdidos”, abandonados, o maltratados al poco tiempo,  cuando dejan de ser cachorros tiernos, cuando destruyen algo en casa, o cuando orinan dentro.

Todos los perros destruyen, todos son traviesos en su infancia, todos necesitan que se les brinde un espacio adecuado para hacer sus necesidades, y que se le enseñe con paciencia a hacerlas ahí. Ningún perro es mágico ni nace conociendo las expectativas de la familia que lo llevará a su casa. Por lo tanto, esto es lo mínimo a considerar. Si aún así una familia decide incluir a un miembro más, entonces debe estar dispuesta a cuidar y amar al perro o gato de por vida, a no explotarlo haciéndolo tener cachorros para venderlos, ni pegándole, atándolo con una cadena,  obligándolo a cuidar un lugar, o confinándolo en una azotea o patio. Los perros y gatos están aquí para disfrutar su vida tanto como todos nosotros, o incluso más, porque ellos nos brindan su amor y compañía incondicional. ¿No es eso suficiente para respetarlos y amarlos?

Sobre los gatos, el asunto es todavía más delicado, ya que mucha gente los odia, y no sólo eso, sino que también se empeña en hacerles daño. Los felinos son seres independientes, inteligentes, hábiles y muy curiosos. Contrario a la creencia de que son traicioneros, los gatos son muy cariñosos, pero no les gusta que los hostiguen, por lo cual son incomprendidos y juzgados. Habrá quien disfrute de su compañía y quien no, eso no importa mientras sepamos respetar a unos y otros por igual.

Por último mencionaré una última situación que también hace sufrir a perros y gatos en éstas fiestas.  Se trata de las familias que salen a vacacionar a otras ciudades, y los dejan solos en casa, o peor aún, los llevan a “guarderías” que no tienen las condiciones que anuncian, y en las cuales no sólo se sienten confundidos, sino también abandonados. Recuerden que si se adopta es para toda la vida, y no para abandonarlo. Ellos son parte de nuestras familias, y deben ser tratados de ese modo.

Recapitulando:

  1. Por favor, ¡no usen pirotecnia! Es cara, nos estresa a todos, y produce mucho sufrimiento y ansiedad en nuestros amados animales.
  2. Si vas a incluir en tu familia a un animalito esta Navidad, o día de Reyes, ADOPTA, no compres. Salva una vida y alegra la de tu familia.
  3. Los perros y gatos mestizos y viejitos también merecen una familia. Raza o juventud no son sinónimos de superioridad. Primero enlista tus necesidades, deseos y recursos, para que puedas elegir a la mejor compañía para ti, analizando siempre si tú podrás brindarle lo que necesita. El mismo amor puede ofrecerte uno de raza que uno mestizo. Y los animalitos viejitos son más tranquilos y tiernos que los cachorros, ya que pasan la mayor parte del día durmiendo.
  4. Si vas a salir de la ciudad asegúrate de dejar a tu peludo bajo el cuidado de alguien a quien conozca y se quieran mutuamente. De ser posible, llévalo contigo.

 

Seamos responsables. ¡Feliz Navidad!

 

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¿Cómo colaborar con la causa animalista?, por: Mariana Díaz

dic 15, 2013
@catrielasoleri

@catrielasoleri

¿Cómo colaborar con la causa animalista?

Por: Mariana Díaz
@catrielasoleri

Para rescatar perros y/ o gatos no basta con ayudarlos en el momento de peligro, o en la situación de maltrato o abandono, va mucho más allá, y se requieren recursos de todo tipo.

Es comprensible que no todos estén en posibilidad de dar hogar temporal o definitivo, pero hay muchas formas de ayudar y es importante tenerlas en cuenta. Comencemos a mencionarlas:

Cuando un rescatista lleva consigo a alguien, tendrá que llevarlo a una valoración médica, recibir vacunas, desparasitarlo, bañarlo y cortarle el pelo. Todo esto sólo en el mejor de los casos, considerando que no tenga sarna, una enfermedad que requiera un costoso tratamiento  y/o cirugía.

Resuelta la parte médica, necesitará alimentarlo. Si el animalito está en buenas condiciones, no necesitará alimento especial, con croquetas y agua será suficiente, pero si está desnutrido o enfermo, habrá que cuidar también ese aspecto.

Ahora, si está enfermo o requirió una cirugía, no sólo hay que pagar eso, sino prestarle cuidados especiales como curaciones, administrarle medicamento, masajes, rehabilitaciones y sobre todo, darle mucho amor para que la recuperación sea más breve.

Tengamos en cuenta que los rescatistas llevan a cabo esta labor por amor al prójimo, la mayoría de ellos tienen además un trabajo y una familia que atender, entre otras ocupaciones, así que tienen que arreglárselas para ayudar a estas criaturas gastando sus propios recursos que muchos o pocos son casi siempre insuficientes para atender tantas necesidades.

Si tenemos dinero pero no tiempo, podemos colaborar con el rescate de perros y gatos pagando sus tratamientos  (o parte de estos), alimentación, o cualquier cosa que necesiten. No importa la cantidad , sumando pequeñas aportaciones pueden cubrirse los gastos, y así aminorar los problemas a los que se enfrentan los rescatistas.

Por otro lado, si tenemos tiempo pero no dinero, también podemos ayudar limpiando los lugares en los que viven, paseándolos, cuidándolos o jugando con ellos. Esto es posible tanto en refugios, como en los hogares de protectores independientes con los que tengamos confianza para hacerlo.

Esta navidad los invito a todos a gastar menos en nosotros, y ayudar a alguien. Todos podemos acercarnos a la asociación o rescatista de nuestra confianza y brindarle nuestro apoyo, ya sea con una aportación económica o en especie. Mejor aún preguntando qué necesitan los perros/ gatos rescatados.

Y por último, pero no menos importante, NO COMPREMOS PERROS O GATOS COMO REGALO DE NAVIDAD. No llevemos a casa un integrante más por el impulso y el sentimentalismo de la época. Si de verdad estás seguro de poder cuidar y amar a un peludito, ADOPTA Y RESCATA UNA VIDA.

GRUPO INFORMATIVO ASÍ SUCEDE/ Mariana Díaz

 

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El estereotipo del animalista, Por: Mariana Díaz

nov 29, 2013

 

Los estereotipos abundan, y lo mejor es tomarlo con gracia cuando encajamos en uno. Pero resulta indignante cuando los medios de comunicación promueven dichos estereotipos con fines ocultos, como deslegitimar una causa válida y justa, sólo por sus intereses económicos.

En esta ocasión me refiero a una telenovela protagonizada por Jaime Camil. Historia en la cual tiene una hermana menor, “alternativa” para ser una señorita de alcurnia, pues defiende causas justas tales como la abolición de las corridas de toros.

La empresa de entretenimiento hace mofa de los argumentos abolicionistas a través de un personaje exagerado con voz muy aguda y tono siempre caprichoso, que bordea la frontera entre lo tonto y lo inocente. Para muestra está un capítulo en el que la chica intenta liberar a unos toros que salen desbocados sobre ella, situación que termina con su detención, y razón por la cual su hermano debe pagar una fianza para poder llevarla a casa, sucia, magullada y triste por su fracaso.

Esta escena esta convirtiéndose en un lugar común, al menos yo recuerdo una telenovela de no hace mucho tiempo, protagonizada por Silvia Navarro, en la cual era ganadera, y sus toros también se desbocaban sobre ella, poniendo en peligro su vida.

Algunos dicen que las telenovelas  no permean la cultura, sino que son reflejo de ésta. Si bien están mostrando estereotipos cada vez más frecuentes, no lo están haciendo para exaltar y promover sus valores y la importancia de su papel en la sociedad, sino para burlarse y restarles seriedad ante los ojos de personas que se encuentran en pleno desconocimiento de las labores de liberación animal.

El problema aquí no es que la chica sea bonita y rica, el problema es que la hagan parecer tonta, y con ello a los argumentos en contra de la utilización de los toros para el entretenimiento de una minoría de sádicos. Este personaje es reducido  a una chica que no entiende del trabajo duro, y del por qué el ser humano “tiene derecho” sobre la vida de las demás especies para sus propios fines.

Habremos de darle seguimiento al desarrollo del personaje, para saber en qué concluye su historia y si sufre un cambio de convicciones y por qué.
¿A Televisa le interesa la preservación de la tauromaquia? Basta con mirar el segmento deportivo en los noticieros el lunes por la mañana.

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¿Ser vegano en Celaya es posible?, por: Mariana Díaz

nov 5, 2013
Mariana Díaz. Twitter: @catrielasoleri

Mariana Díaz. Twitter: @catrielasoleri

¿Ser vegano en Celaya es posible?

Por: Mariana Díaz

Veganismo es un término cada vez más común, pero todavía desconocido para muchos, se refiere a un estilo de vida en el que sólo se consumen productos y alimentos que no tienen origen animal o que no han causado su sufrimiento para su elaboración. El 01 de noviembre, desde 1994 se celebra el día mundial del veganismo, y por ello quiero reflexionar sobre ser vegano en Celaya, o en cualquier ciudad de características similares.

Adoptar una forma de vida vegana, e incluso vegetariana, implica muchos obstáculos de socialización con quienes no lo son, pues la comida es motivo de celebración. Comiendo se cierran negocios, se conoce a otras personas, y un sinfín de actividades propias del ser humano. Aunado a ello, mucha gente todavía toma como una ofensa que alguien rechace la comida que se le ofrece. Algunos más comprensivos tratan de compartir alimentos sin carne, pero casi la única opción alternativa a la carne que ofrecen en todos los establecimientos  es el queso, que por supuesto no es vegano.

Así pues, los veganos que habitan ciudades sin esta cultura prefieren comer en casa, y cuando tienen que hacerlo en algún otro lugar terminan consumiendo papas,  o arroz, que en exceso contribuyen al aumento de peso. La oferta de productos y más aún de alimentos veganos –que no sean verduras- es notablemente reducida, haciendo muy difícil llevar este estilo de vida fuera de la Ciudad de México donde empieza a expandirse esta cultura, y con ello a proliferar  la venta de insumos y alimentos veganos. Y aún en ciudades que cuentan con esta oferta, sigue siendo más barato comprar comida rápida como hamburguesas o pizzas, lo que desincentiva el veganismo entre la mayoría de la población mexicana que además culturalmente cree que si no come carne no comió.

Lamentablemente a los comerciantes en Celaya no les ha interesado atender a este nicho de mercado específico, ya que es muy reducido, y hacer promoción al veganismo para construir un mercado más sólido no reditúa de inmediato. Así que la solución a este problema está en manos de los propios veganos, que podrían establecer negocios de este tipo, empezando por algo simple, y haciendo promoción a la cultura vegana, con catas, clases de cocina, recetas, y distribución de material educativo.

GRUPO INFORMATIVO ASÍ SUCEDE/ Mariana Díaz/ @catrielasoleri

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El animalismo en las redes sociales, por: Mariana Díaz

oct 17, 2013
Lic. Mariana Díaz

Lic. Mariana Díaz (@catrielasoleri)

Antes de emitir mi opinión sobre algún tema, querrá usted lector –o tal vez no- saber algo sobre mi y esta columna quincenal que hoy se estrena. Soy licenciada en Comunicación y estudiante de la maestría en Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, profesora de Comunicación, y lo más relevante: animalista desde hace cuatro años. Tiempo en el que he sufrido y he gozado, me he sentido abrumada y también cansada. No he parado de aprender, y con ello he cambiado de opinión sobre algunas cosas. Lo único que ha permanecido inamovible, es mi convicción de que todos tenemos derecho a vivir libres y ser felices.

Quisiera decir que fui una niña vinciana que mostraba una empatía natural por las demás especies desde temprana edad, pero la realidad es que empecé a reflexionar sobre ello hasta que llegó a mi vida “Moños”, mi perra de ahora 17 años. Si bien cuestionaba el consumo de carne, fue hasta 2009 que me hice vegetariana, luego de presenciar como le quitaban la piel al cadáver de un pollo en una carnicería, hecho que me define como damasquina en términos animalistas.

Llegados a este punto, ya habrá podido identificar que el tema central de esta columna es el animalismo, o si así lo prefiere usted, el movimiento de liberación animal, el cual trataré de abordar desde mi experiencia personal y mi profesión. No pretendo ser una experta ni una activista modelo, no pertenezco a ninguna asociación pero simpatizo con algunas. Creo en las acciones independientes y desinteresadas. Y estoy convencida de que todos podemos contribuir en la construcción de la felicidad individual y colectiva.

Por esa suma de características que mencioné anteriormente, es que desde el inicio de mis estudios de maestría, me he interesado en el uso de las redes sociales como herramienta fundamental del movimiento animalista y con ello daré inicio a esta primera entrega.

Quizás resulte imposible ubicar el momento exacto en la historia de la humanidad en que se originó el animalismo, sin embargo, todos hemos tenido un pariente o conocido “loco” que es vegetariano, o que rescata perros y gatos. Ellos han estado presentes mucho antes siquiera que Internet, pero es innegable que las redes sociales han dotado de una fuerza hasta ahora inédita al movimiento, permitiendo a sus activistas documentar no sólo los abusos hacia las demás especies, sino también sus actividades y esfuerzos por la promoción de la liberación animal, para conseguir apoyo y adeptos que les permitan continuar su labor y el cumplimiento de sus metas.

El tema ha ganado mucha popularidad gracias a la proliferación y viralización de sus contenidos, muchas personas han reflexionado sobre asuntos que hasta ese momento les eran ajenos o indiferentes. Por otra parte, genera mucha controversia ya que la inmensa mayoría de seres humanos consumen y/ o producen alimentos y artículos de origen animal.

La masificación de la tecnología ha permitido al movimiento de liberación animal
expandirse, documentar y ofrecer fotografías, testimonios, videos documentales, y reflexiones que invitan a las personas a cambiar sus hábitos de consumo, por un estilo de vida ético que rechace la crueldad hacia otras especies en todos los ámbitos: entretenimiento, alimentación, experimentación, vestido y cualquier otra práctica especista.
Internet, y específicamente las redes sociales son un espacio para la opinión pública, la real -o al menos la de aquellos que tienen acceso a este servicio-, y no la manipulada, disminuida o censurada por los medios de comunicación y las grandes corporaciones. Permite la colaboración e interacción entre los usuarios, alentando a la participación, convocando a la gente desde el espacio virtual a manifestarse en los espacios físicos, a exigir reformas, cambios de conducta, trato ético a otras especies y la abolición de tradiciones absurdas y crueles como las corridas de toros.

Estamos asistiendo a una nueva era del activismo, siendo testigos y quizás participantes –eso depende del lector- del nacimiento de una sociedad cada vez más despierta en lo referente a los derechos de los animales no humanos, e involucrada con el cuidado del medio ambiente. Una humanidad que se comprende como parte de un todo, como compañera de todas las demás especies, y no como su amo. Aún faltan muchos paradigmas y estructuras culturales y mentales que derribar, para alcanzar una coexistencia justa y libre de abusos, pero el camino ya empezó a ser recorrido, y difícilmente haya vuelta atrás.

GRUPO INFORMATIVO ASÍ SUCEDE/ Mariana Díaz/ @catrielasoleri

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