La concordancia

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Chispitas de lenguaje

Enrique R. Soriano Valencia

La concordancia

Para que un oración tenga sentido, todos los vocablos deben armonizar,  enunciarse bajo un concepto homogéneo para que reflejen unidad de propósito. Solo de esa forma puede transmitirse una idea clara y precisa. Es decir, si no se cuida la correspondencia entre vocablos masculinos, femeninos, plurales, singulares o las unidades de tiempo, se rompe el sentido del mensaje. El resultado será un conjunto de palabras descoordinadas y, por tanto, con un mensaje deficiente.

De forma tradicional, la concordancia se ha limitado a la coincidencia en género (masculino, femenino, neutro, ambiguo, común y heteronimia) y número (singular y plural) de figuras gramaticales como sustantivos (personas, animales, cosas y conceptos), pronombres (palabra que sustituye al sustantivo), adjetivos (vocablo que califica, modifica o complemente al sustantivo) y verbos (acción o estado). No obstante, también debería extenderse al tiempo del propio verbo y de los adverbios (no puede enunciarse: «mañana fue domingo»).

Estas son algunos consejos para la coincidencia entre sujeto y verbo. En otro momento trataré entre sujeto (o sujetos) y otras palabras (como adjetivos).

  1. Un sujeto compuesto por dos o más personas, animales o cosas en singular concuerdan con un verbo en plural: «El software y el hardware constituyen elementos inseparables».
  2. Un concepto colectivo seguido de un complemento (persona, animal, cosa o concepto) en plural admite el verbo en singular o plural. Ello depende de cuál considere el redactor la palabra importante en el enunciado respecto del párrafo: «La mayoría de los trabajadores sabe sus obligaciones. La minoría es apática»; o «La mayoría de los trabajadores saben sus obligaciones. En general, todos han participado en las reuniones de orientación».

En la oración inicial, ‘mayoría’ está considerada la palabra nuclear; y en la segunda, ‘trabajadores’ lo es.

  1. Cuando la última palabra de un sujeto compuesto resume los componentes del mismo, el verbo concuerda con ésta: «Los trabajadores de la administración, de producción y la fuerza de ventas, es decir, todo el personal, deberá portar su identificación mientras permanezcan en la planta.

Este es un caso muy singular porque el resumen es lo que se llama una aposición (una explicación que bien pudo eliminarse) y, sin embargo, es determinante para conjugar el verbo.

  1. Cuando en una oración el sujeto esté integrado por verbos sustantivados, el verbo se conjugará en singular: «Portar el gafete, llegar en tiempo y registrar puntualmente la hora de entrada es obligatorio para todo el personal».
  2. Cuando los sujetos estén enlazados por ‘ni’ u ‘o’ el verbo puede conjugarse en singular o plural: «Ni Octavio, ni Raúl asistirán al curso» o «Ni Octavio, ni Raúl asistirá al curso».

El uso de los verbos coordinados con el sujeto no ofrece regularmente problema. Son algunas construcciones las que, reflexionadas, llevan a la duda. Algunos ejemplos académicos pudieran contradecir lo señalado en el punto anterior. No obstante, el manejo excepcional tiene una lógica: no perder el sentido de la idea por trasmitir. En el idioma hay reglas claras en este sentido, pero hay casos en los que podríamos dudar: ¿Soy yo quien lo dice o soy yo quien lo digo? En la segunda opción el verbo es coincidente con el pronombre personal. Sin embargo, la primera opción es la recomendable por la concordancia se hace con la tercera persona, con la palabra ‘quien’ (pronombre relativo). Y en este sentido es preferente porque el ‘quien’ porque es la palabra que más destaca como intencional en el enunciado.