Comonfort, Gto., 27 de julio del 2026.- Con un Santuario de Guadalupe lleno de familiares, amigos, compañeros de trabajo y ciudadanos que reconocían su labor, la tarde de este domingo fue despedido Juan Alfredo Torres Mora, joven exvoluntario de Protección Civil y del Heroico Cuerpo de Bomberos de Comonfort, quien fue asesinado durante un presunto asalto ocurrido la madrugada del viernes.
La ceremonia religiosa se realizó alrededor de las 2:00 de la tarde, donde cientos de personas acompañaron a sus seres queridos para darle el último adiós. El ambiente estuvo marcado por el dolor, las oraciones y las muestras de afecto hacia un joven que dedicó gran parte de su vida a servir a la comunidad.
Juan Alfredo también fue estudiante de Enfermería y era ampliamente conocido por su disposición para ayudar a quien lo necesitara, participando en labores de auxilio y atención a emergencias como voluntario de las corporaciones de rescate del municipio.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el ataque ocurrió sobre el libramiento a San Miguel de Allende. Presuntamente, hombres armados le cerraron el paso cuando circulaba en su camioneta con la intención de despojarlo del vehículo, agresión en la que perdió la vida.
Tras el reporte al Sistema de Emergencias 911, elementos de seguridad y cuerpos de rescate acudieron al sitio, a la altura del lugar conocido como El Campirano, donde localizaron a la víctima a un costado de la carretera. Pese a la movilización, ya no presentaba signos vitales.
El asesinato de Juan Alfredo ha causado consternación entre la población de Comonfort, donde era reconocido por su compromiso, solidaridad y vocación de servicio. Familiares, amigos y excompañeros coincidieron en recordar a un joven que siempre estuvo dispuesto a brindar ayuda en los momentos más difíciles.
Mientras las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer el crimen y dar con los responsables, la comunidad despidió a Juan Alfredo Torres Mora con un emotivo homenaje, recordándolo como un hombre cuya entrega al prójimo dejó una huella imborrable en Comonfort.

